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El Pantanal es un paraíso ecológico en el corazón de Brasil. Es la
mayor planicie inundada del planeta, y la tercera mayor reserva
ambiental del mundo. Su importancia ecológica es inmensa, pues abriga
uno de los más ricos ecosistemas ya encontrados hasta hoy, con
florestas estacionarias periódicamente inundadas.
Presenta la mayor concentración de fauna del neo-trópico, incluyendo
varias especies amenazadas de extinción – entre mamíferos, reptiles y
peces -, además de servir como hábitat para una enorme variedad de
aves, tanto nativas como provenientes de otras áreas de América.
La abundancia de animales hace de la región del Pantanal uno de los
lugares más propicios del Brasil para observación de la flora, fauna y
para la práctica de la pesca – permitida solamente entre marzo y
octubre. El área total es de 230 mil kilómetros cuadrados, abarcando 12
municipios de los Estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul. Al
Norte, están las sierras dos Paracis, Azul y do Roncador. Al este, la
Sierra de Maracaju. Al Sur, la Sierra da Bodoquena. Y, al Oeste, los
pantanos paraguayo y boliviano. El Pantanal mato-grossense es tan
diverso que fue subdividido, por investigadores, en sub-regiones. Cada
“Pantanal” – Norte y Sur – tiene características naturales propias y,
consecuentemente, actividades y épocas ideales para visita.
En toda la región siempre hay mucho que ver y apreciar. En el Pantanal
Sur, se destaca la Ruta Parque do Pantanal. Son 117 km en carretera de
tierra y 87 puentes de madera – muchas de ellas en estado precario –,
que unen Corumbá al Buraco das Piranhas. Si el paseo es hecho de
automóvil, es posible observar innumerables animales salvajes durante
el trayecto, como yacarés, capibaras, araras, tuiuiús, carcarás,
ciervos y sucuris. Los mismos están en torno de las ensenadas y de los
canales que llevan el agua de los pantanos a los ríos. Después de eso
se llega a Porto Manga, en donde los vehículos atraviesan el Río
Miranda (es preferible que sean camionetas o jeeps, más apropiados para
carreteras con agujeros, bancos de arena y ondulaciones). Del otro lado
hay algunas posadas al margen del río, y algunas de ellas se dedican a
programas de pesca.
La mejor época para visita son los meses de mayo a septiembre, cuando
llueve menos. En los meses de marzo a abril, cuando las aguas comienzan
a bajar, la observación de la fauna es mejor. En la época de las
lluvias, entre octubre y febrero, es grande la cantidad de mosquitos,
el calor es intenso y la Ruta Transpantanera queda prácticamente
intransitable. Corumbá | |



